Artá con los Maifren
Cap Salines-cala s'Almonia
Salgo de una ubicación poco usual, desde ses Salines y me dirijo por carretera asfaltada hasta el faro de Cap Salines. No opté por ir por la Colonia pues el tiempo del que disponía era bastante pero solo el suficiente para no llegar tarde a los compromisos. Una vez llego al punto real de la ruta, el Cap Salines , esta vez si tomo a la izquierda con, porque no decirlo, un no se qué en mi interior, de esas sensaciones que tiene uno cuando está a punto de hacer algo poco usual pero que tiene visos de ser especial, arriesgado o morboso, pues eso tenía yo. El paraje inicial no presagia nada de todo lo mencionado: piedras, matas y el mar a tu derecha.
Poco a poco voy viendo que la ruta hacia la Colonia era más facilota que la que había empezado hoy, que había también playas, si, pero lo que menos, por no decir que solo hay una, pero eso sí, me estaba gustando y solo de pensar que te recomiendan no ir solo con la bici, por lo de los acantilados que deberé superar, más inquieto estaba yo.
Debo recomendaros algo, los caminitos son muchos y es por ello que debéis tomar el más cercano a la vegetación que os cierra el paso por la izquierda, pues lo más normal es que al coger alguna alternativa que os acerque al mar quedéis parados sin salida. Eso también va a gusto del cliente, pues si te gusta practicar tu técnica, que la hay a espuertas, podéis tomar esos caminillos idóneos para trialear. Luego me diréis que esto no es enduro.
Nada, que tras estudiar las posibilidades de bajar, subir y no pegártela en el intento, sin más dilación afronto sin mucho problema la bajada, con una mano, la izquierda, soporto el condenado peso de mi foxi (como me gustaría una “Carbonara” en este momento) y con la otra, la derecha, será la encargada de sujetarme con los salientes de las rocas, ¡ahh¡, y la solvencia de mis nuevos zapatos, veremos lo que duran si nada más empezar les doy un tute como el que les estoy dando.
Estoy dentro, o mejor dicho, abajo. Me queda subir, se distingue mejor el sitio ideal para ello y es por donde voy y de nuevo me sumerjo en el estrecho camino que me llevará hasta el próximo reto.
Sigo discurriendo por ese sendero angosto, con multitud de pequeños escalones naturales y con la vegetación que te aborda por los lados intentado, en ocasiones, meterse entre tus piernas y complicarte la salida. No lo consigue todo y que lo intenta hacer siempre que puede. Con eso llegas a Cala Marmols, para mi una de las calas más preciosas y salvajes que he visto. El propio sendero te va llevando hacia abajo y sin más te encuentras ante un barranco, la cala a unos 40 metros y con un, llamémosle caminillo con un desnivel nada despreciable de un 90 % aproximadamente, por suerte es en descenso. Tras afrontar el mayor reto de la jornada usando la misma técnica que en el anterior escollo llego a la playa y tras varias fotos de rigor tanto a la playa como a la pared que acabas de bajar, subes la escalera que junto con el letrero del Govern quitan todo el encanto salvaje e inexplorado de tan esplendido paraje. Subo la cuesta de lo que aparenta ser el camino de acceso para vehículos hasta la cala y que en ese momento es del todo desaconsejable discurrir por él debido a lo maltrecho que se encontraba debido a las últimas lluvias, llego hasta una intercepción con varios caminos y tomo hacia la derecha para no meterme en zona privada para nuevamente enlazar con el sendero costero, es más cuando de nuevo lo cogí me equivoque y me iba directo a un callejón sin salida por lo que es recomendable cuando se termina la pista ancha no perder de vista las señales o fitas de piedra que hay y que te llevaran hacia la izquierda para retomar tu ruta establecida. En este punto me equivoque pues estoy en el tercer torrente a franquear, que no es como los hasta ahora logrados, sino todo lo contrario, casi es ciclable, eso sí, haciendo un corto rodeo. Pasaremos dejando a nuestra derecha una torre en forma de cilindro de color blanco que exactamente no entiendo su significado y que pudiera ser para uso militar como referencia de practica de tiro, eso es lo que supongo yo, ahora si no es eso, lo único que hace allí es estropear el paisaje.
Ya nos queda menos, pero no por ello menos complicado, nuevo reto, nuevo escollo y otra vez a estudiar las posibilidades. Este a simple vista parece más complicado que el primero, más que nada por sus dimensiones, más alto y más ancho, pero con la salvedad de que no es tan empinado y se hace más fácil bajarlo como si de una escalera se tratara, tan solo necesitas escoger la trazada ideal y ya está. Una vez estés subiendo hazlo hacia la costa y podrás deleitarte con unas fabulosas vistas como las que he dejado constancia en las fotos, pues si algo tiene, a parte de emocionante esta ruta, son la cantidad de posibilidades graficas que te permite los parajes que iras viendo.
Llegamos a otro lugar digno de mencionar. Tras discurrir por sendero poco complicado, lo que agradezco después de lo que dejo, se divisa a lo lejos y sobre un gran peñal una edificación de una sola planta, en realidad es un antiguo cuartel de Carabineros, en desuso pero no con signos de abandono. Llego hasta él, unas cuantas fotos y ya se ve a lo lejos el final de mi ruta, pero ojo, eso no significa que se terminen tus problemas, o mejor dicho tu diversión.
Pasamos cerca de un Talaiot derruido y de un sembrado, y mira tu por donde, una nueva torrentera. Había calculado yo mal, pensaba que solo me quedaba la de Cala s’Almonia. De todas formas no es difícil de superar, solo algo de cuidado con la cabeza ya que las ramas de los pinos son muy bajas y curvadas envolviendo el camino para hacerlo más salvaje todavía.
No se si por equivocación o por que es así, sin comerlo, ni beberlo, empiezo a bajar y bajar con un escenario frente a mi de lo más bello, son las Casas de es Caló des Moro, de todas formas doy gracias por equivocarme, si eso es lo que pasó.
Subo por un sendero muy empinado dejando ese enclave maravilloso y vuelvo a coger el sendero que está en las últimas pero no por ello menos divertido. Todo lo contrario, es digno de mencionar para que los más endureros salvajes vengan para catarlo a pesar de que pueda tener apenas 300 metros. Sigilosamente te lleva hacia él, que cuando te das cuenta ya estas bajando y es por ello que cuando hallas subido de la ultima torrentera, bajes el sillín y te prepares porque vienen curvas. Es una bajada, como digo, corta pero muy intensa que precisa de bastante técnica y que tras pasar por el espeso túnel de matorrales desemboca en Cala s’Almonia fin de nuestra gran aventura.
De allí sales por una condenada y pestosa escalera que te deja en la zona urbana de cala Llombards que siguiendo las indicaciones del wikiloc te devuelve al inicio de la ruta sin más problemas que el no llegar tarde a tu cita posterior.
Una Marathon para empezar el año. CAMPOS-SANT JORDI
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NAVIDADES BLANCAS EN MALLORCA
La I Marathon Campos a LLuc en BTT (la crónica)
I MARATHON BTT S'ESCAPADA CAMPOS-LLUC, 06-12-2009
Ese Domingo fue unos de esos días en que todos los astros se unen y se alinean para que una ruta salga bien y en primer lugar, el sol. El día fabuloso, como dije, pocas nubes y nada de viento. Unos treinta i tantos bikers venidos de media Mallorca: Inca, Bunyola, Palma, Selva, Santanyi, Porreres, ses Salines y como no, Campos, mucho campanero escapado.
Salida no muy demorada, sobre las 08, 25 horas, en dirección Porreres por Can Corem alternando asfalto y pista de grava y tierra hasta desvío des pou de son Cudem, donde hay que esperar un buen rato pues ya hay despistes y solo llevamos unos
A los pocos kilómetros llegamos a Montuïri donde hay nuevo reagrupamiento notando la falta de unos cuantos. Joan Albert y dos más se han perdido, de nuevo mal presagio, que pasará cuando la cosa sea más complicada. Nada, Rafa hace su primera operación rescate, por lo que hizo varios kilómetros de más y destino Sineu. Salimos de Montuïri por las obras en la carretera que viene de Porreres salvando algún que otro obstáculo como el puente que se estaba construyendo sin problemas. Hicimos bien en no pasar por el interior de la villa ya que estaba en plena Fira de sa Perdiu. Salimos en dirección San Juan y aquí venía una de las partes complicadas de la ruta y para que no se me perdiera nadie, di indicaciones a Fonsi para que comandase en grupo y yo poder estar detrás. Tomamos la ruta prevista, cami de ses Coves, giro a la izquierda con un solo problema. Aquí, mientras yo estaba subiendo con la cola del pelotón, un caballista comento al resto que el camino que íbamos a tomar era privado, a lo cual no se le hizo mucho caso pues giramos por el sendero cercano donde dio paso a ese breve pero espectacular mini-bikepark. Gusto y al salir al camino todo eran sonrisas, pues a ninguno disgustó ese breve inciso dejando por un momento la monotonía del asfalto.
Giramos hacia Sineu, pero se sigue por itinerario de un servidor. La gente empieza a subir encontrando algo pestosa la subida, nadie de los que me conocía podía entender como había podido elegir tal opción, es normal, ni yo mismo me lo explico, error del Google earth. Se llega a la trialera a lo “Nort Shore”, también breve pero muy emocionante y siempre siguiendo mis instrucciones consigo dejar la parte más liante del recorrido sin que se me pierda nadie. Llegamos a son Brondo, cogemos camino y sin problemas, llegamos a Sineu.
Son las 11:00 horas, llevamos unos
Cruzamos el puente y por asfalto se llega a Inca por la entrada de Llubí.
Nos reagrupamos en la salida hacia Selva, son más o menos las 12:00 horas y tras abandonarnos unos cuantos más seguimos por un camino paralelo la carretera por su parte izquierda y a los pocos kilómetros debemos atravesar e irnos por el otro lado, camino de s’Olivar (otro con el mismo nombre en la misma ruta). Tras rodar un kilómetro más o menos giro por pista poco transitada a la izquierda. Te deja a la ribera de un torrente por el cual discurriremos durante unos
Sesenta kilómetros, las 13:00 horas aproximadamente y mucho calor. Me despojo de las molestas prendas sobrantes, casco en el manillar, bebida, barrita e inicio de la subida a Lluc. Veo que Mateu “Perdiu” espera en el comienzo de las draseres. Decide subir con la furgo que no estará mucho a llegar. Yo empiezo a subir y me noto fatal y tras subir la primera drasera opté por continuar por asfalto hasta pasado el área recreativa de son Canta, seguir hasta de nuevo enlazar el cami vell por el refugio. Subida no tan exigente pero no da tregua y a lo lejos oigo al resto que ya están subiendo por el camino romano. Adelanto a dos de mis compañeros que reparan un pinchazo y llego al grueso del grupo que esperan en el mirador donde estoicamente aguanto los cuatro comentarios, maliciosos algunos, sobre mi estado físico, sobre el tiempo que estuvieron esperando por mi, etc. Cosas peores he tenido que aguantar y escuchar, es más, me siento satisfecho pues dos días antes estaba con 38 de fiebre. De nuevo reagrupamiento y foto en la cual faltan unos cuantos que se adelantaron para dar aviso al restaurante.