SUPER KDD MAIFREN
POPPURRIIII DE BTT
PEDALS DE FOC - - 4ª ETAPA y última (ya tocaba)
06 DE JUNIO DE 2010: ESPUI - SON - 56 KMS.
No salía el sol esa mañana, las predicciones que el día anterior vimos por la tele no presagiaban un día como los anteriores, más bien lo contrario. Buscábamos en las otras cadenas algún metereólogo mentiroso que nos diera una predicción ideal para la etapa final, pero ni pagando. Ya lo decía el nativo de la tarde anterior "que íbamos a mojar", perdón, que nos íbamos a mojar.
Eran las 06 horas de la mañana y solo veía una tenue luz en la habitación. Que coño es eso, un ovni, no, no. Era el móvil de Toni, que el pobre miraba una predicción bastante positiva según él. En el exterior estaba diluviando, pero según me decía Toni, era una precipitación que estaba en marcha pero que después todo era claridad, viendo lo que acontecía fuera ninguno de nosotros lo podía creer.
Nos levantamos y vestimos, hicimos fotos y nos volvimos a tumbar, nos vamos abajo donde nos estaban esperando para el desayuno, ese tan madrugador que habíamos pactado. Desayunamos y mientras tanto buscando de nuevo la predicción perfecta que no la tormenta, pero nada, todo nuestro gozo en un pozo. Ya estamos pensando en como regresar a Son sin remar, que si Taxi, que si llamamos a la organización, en fin, todo un drama. Tras la comida, preparar las maletas, etc. etc. en un momento de ¿lucidez?, vemos que la tormenta ha arreciado, que sale tenuemente el sol y todos conspirando para hacer ya mismo la salida , pero que si alguno se rajaba que incluso se abonaba la cuantía del taxi entre todos, seguramente eso iba por mí y mi estado físico de los primeros días.
La conspiración o revolución se inició tan rápidamente que ni siquiera tuve tiempo, entre otras cosas, de poner agua en la botella o de ponerme un maillot de manga larga, por suerte traía el paravientos del cual hice buen uso.
Raudos empezamos a subir lo ya presumible o seguro,
Empezaba a estar harto de ver la villa de Espui y las interminables curvas de ascensión pero mirando el cuenta-kilómetros veía que poco a poco se hacia bien el camino. Como anécdota, encontramos un todo terreno que bajaba, le dimos la información sobre el pedrusco que se encontraría pero nos hizo poco caso, haya él. Rafa y Campa, como siempre delante en plan Pro, nosotros, y yo el último éramos el equipo de las piernas peludas (en honor a los "cames peludes tim), nada de pros, simplemente bikers en busca de su ruta. Como dije no tuve tiempo de poner agua en el botellín pero no fue problema, en la subida había más de dos arroyos y con la mejor agua que pueda encontrar jamás, y en cuanto al vestuario, no echaría de menos la manga larga, incluso me quité el paravientos.-
Después de casi dos horas llegamos al coll Des Triador, felicidad a raudales y muchas fotos. La cosa no era fea, pero guapa tampoco. Aquí estábamos a más de dos mil metros de altitud y a lo lejos, por donde tendríamos que rodar, solo veíamos lenguas de nieve y recordábamos las andaduras de los que nos encontramos en Son, ya que ellos tuvieron que desviarse motivado por esa misma nieve y tan solo habían pasado unos días, en fin, la segunda parte de la jornada, temor era la palabra.
Miro de nuevo en roadbook y me pone que vamos a rodar unos
Empezamos a bajar por la pista y Sergio me comentaba que allí era donde se quería construir la estación de esquí, pero problemas de diversa índole no lo hicieron posible. Fue una breve pero agradable bajada por terreno fangoso-pedregoso-mojado, todo a la vez y con las nubes del segundo frente, según la predicción del móvil de Toni, que nos estaba acechando por detrás, no llovía pero si amenazaba, nada de sol pero tampoco frío y eso que empezamos a ver las lenguas de nieve cerca. Este sector me hacia sentir tenso, con la adrenalina a tope y no por ser un tramo difícil o con bajadas como las de Mallorca, con trialeras imposibles, no era nada de eso. Ese día gris, la nieve, los caballos, las rocas desprendidas y la tensión de tener que llegar a meta a una hora razonable para no perder el barco, todo junto hacia que por mi mente pasaran mil cosas y mil pensamientos. Estaba todo el tiempo marcando a la gente, pues no nos podíamos equivocar como en la jornada anterior, eso significaría error fatal, no era la muerte, evidentemente, pero significaría un retraso que podría dejarnos en la estacada y tener que hacer cabalas para regresar a la roca.
En la cresta vimos imágenes impactantes reflejadas en nuestras cámaras y como muestras la cabeza de caballo, muerto por supuesto,- por un momento pensé en el de sa Comuna de Bunyola-(el eslabon perdido). Más adelante nos encontramos con un alud de piedras y rocas enormes que impedían el paso por completo a trafico motorizado, y como no, las lenguas de nieve obstaculizando de forma imperante el invisible camino hacia el más allá. Pasamos todos y cada unos de esos obstáculos, junto con varios arroyos, a cual peor, y llegando después de esos 11 kilometros y pasar por la cima más alta, coll de sa Portella Blanca(2268 mts.), a uno de esos obstáculo de grandes dimensiones pero de fácil acceso. Una pared enorme de nieve bloqueando literalmente la vía, subimos por los escalones formados por el trasiego de los demás usuarios y que a cada paso nuestro se hacia más practicable, para ello, en cada uno de ellos dabamos una patada en la nieve que lo hacia más hondo y facilitaba la subida.
Al otro lado está la estación de esqui de Espot y allí unos turistas mirando el paisaje al cual accedieron con un todo terreno y puesto que no podían llegar más allá comentaron jugada con nosotros y resulta que conocían nuestra isla y concretamente Sa Rapita, que coincidencias, es que el Pirineos, es como el mundo, un pañuelo.
Aquí todo eran sonrisas y casi lagrimas, lo peor había pasado, pero todavía nos quedaban unos cuantos kilómetros, que sin saberlos serían emocionantes. La bajada es una autentica pasada, no es una a lo Coll de sa Linea, es más bien Light, pista sin asfalto completamente lisa, larga con multitud de curvas fáciles pero que te engancha y que junto con la suave lluvia de la mañana hizo que complicase la visibilidad motivada por las constantes salpicaduras.
Llegamos a la localidad de Espot y en el hotel Roya tocaba sello. La señora nos recibió con sonrisas, si, pero en el portal sin dejarnos ni siquiera ir al baño, era normal, nuestras pintas asustaban a cualquiera, pero nada, yo y supongo que los demás rebosábamos felicidad, el road book marcaba nuestros últimos kilómetros e íbamos sobrados de tiempo. Tomamos un refrigerio y cogemos carretera hacia Son desviándonos a la izquierda en subida, que por supuesto, yo subía cual Pantani, sin dosificar, aun así, los demás me ganaban, todo me daba igual. En esa subida nos pasó delante la furgo que nos trasportaba el equipaje, más coraje todavía nos daba.
La cosa tocaba a su fin, pero como dije, era la etapa con final apoteósico, y tanto que lo fue. No todo era asfalto, había una variante que por suerte la obviamos que discurre por la antepenúltima villa de cuyo nombre, no es que no quiera, es que no me acuerdo, y como digo suerte tuvimos, pues lo mismo sería unos 20 minutos más de ruta. Nos quedan 6 ó 7 kilómetros y en cada metro una imagen de nuestra aventura, en cada curva una sonrisa por lo logrado, en fin, todo lo vivido pasando por tu mente mientras vas rodando feliz , y porque no decirlo, con ganas de más. Nos saludan los de la furgo de la organización que regresaban de Son después de dejar los equipajes y seguimos, apenas quedan unos 3 ó 4 kilómetros para llegar siguiendo siempre por asfalto, solo alterado por la última de las instrucciones del roadbook que te hace desviar por una pista a la derecha, que gustosamente cogemos, pues, como digo, teníamos ganas de más aventura, que ilusos, si os vais a hartar de aventura.
Tranquilamente rodábamos por esa ultima pista cuando empieza a llover de forma "progresiva", sí, sí, del verbo progresar, era la segunda precipitación que al fin nos cogió, y valla sin nos cogió. Yo seguía a lo mio, es más, me agradaba sentir las gotas sobre mi ropa y ver los charcos llenos y de color amarillo del polen de los pinos, y como no, ese olor de sus hojas mojadas, otro momento bucólico. De pronto volvemos a la carretera pero sin la protección de las copas de los arboles y es cuando la cosa va a mas, la lluvia no cesa sino todo lo contrario, llueve cada vez con más intensidad y empezaba a notar que la ropa no aguantaba más, ni siquiera el chubasquero. Súbitamente, y cuando ya casi ni veía, de nuevo la furgo me adelanta, y bajando la ventanilla, me dicen si quiero que me lleven. A NO, eso si que no, hemos llegado hasta aquí y ni esa lluvia, ni nada de nada me impediría llegar por mis propios medios. Por que no me callaría yo. La lluvia lejos de cesar, aceleraba más y más hasta el punto de no poder ver más lejos de 5 metros por delante. El diluvio Universal nos estaba cayendo sin piedad sobre nuestros fatigados cuerpos. Yo mismo me preguntaba y analizaba mis historial y no me salía ningún momento como el que estaba viviendo. Había vivido momento con Lluvia, con nieve y con granizo, pero ese día, en poco menos de un cuarto de hora me estaba cayendo todo el caudal acumulado de golpe.
Por fin llego a Son y los vecinos mirando por el balcón, medio sonriendo a vernos pasar, no era para menos, menudo espectáculo. Al fin veo en ansiado Campanario y justo en frente Casa Masover, con el posadero, la pareja de Rumanos de la organización y Guillem allí plantados, y observando el panorama, algo húmedo si cabe, y no se me ocurrió otra cosa que pedirles información sobre donde estaba la fuente que marcaba la pda., pues tenía el botellín vacío. Evidentemente, todos soltaron una agradable carcajada.
Casi extenuado me dirijo al albergue para asearme donde me reencuentro con el resto de componentes de la expedición Pedals 2010, todos nos abrazamos y nos reímos de nuestro "garbo" y con una alegría incontrolable nos duchamos y aseamos, disponiéndonos a preparar nuestra fiesta de despedida y graduación frente a un suculento entrecot que nos prepararon los de casa Masover. Dimos buena cuenta de la comida y mucho más de la bebida, todos menos Campa, que tenía que conducir, y después de eso unas fotos con el maillot oficial de finisher y !ala¡, a coger carretera que nos quedaba un largo camino que se hizo muy ameno, entre las canciones de Macaco, nuestras risas, pedos y demás bromas.
Llegamos por fin a Barcelona, y en el puerto, como comenté en mi prologo, nos encontramos con los de Secta MTB, que acababan de hacer una competición de unos 200 kilómetros en un solo día, y nosotros todos contentos con lo conseguido en cuatro, muestra de ello era Guillem que orgulloso llevaba su maillot puesto sin rubor alguno. También comento en ese mismo prologo, que lejos de amedrentarme ese hecho, me dio más ganas de contaros, a mi manera, nuestra aventura, pues yo no soy como los compañeros de Secta MTB, duros y constantes, de hecho Tolo Calafat, montañero recientemente fallecido, salía a menudo con ellos pues era sabedor de las proezas de estos chicos, y no tan chicos. Ya os digo, yo me considero un "globendurero" del montón, que hace 20 meses que era un fumador, que me operaron del menisco derecho, que me duele la espalda en numerosas ocasiones, en fin, un don nadie en esto del BTT, pero sí soy feliz con lo que me gusta, y que por supuesto, me encanta contaros mis aventuras sin animo de beneficio alguno, sino que con el simple hecho de que me comentéis algo o me preguntéis sobre alguna ruta, ya me doy por satisfecho, y como es normal, una aventura como la Pedals de Foc, a sabiendas de que hay mucho mejores, más duras, más largas o más bellas, es, sin ningún genero de dudas, una aventura digna de contar y compartir con todos vosotros.
3ª ETAPA PEDALS DE FOC: CASTELLARS - ESPUI
El día amanece esplendoroso en Castellars, no hay nubes y si un buen Lorenzo, la cosa promete, me siento bien y tras dar buena cuenta del fabuloso desayuno que la señora posadera nos ha preparado y con la que nos hicimos unas fotos para recordar bien su saber hacer y agradecerle el fabuloso trato que nos ha dispensado nos preparamos para la corta, la de transición vamos. Estamos en el kilómetro 52,74 y de momento empezamos bien, bien me refiero subiendo a partir de lo que habíamos dejado el día anterior, o sea que los “pros” hicieron eso en un mismo día, solo de pensarlo ya me siento petado. La subida es con rampas duras y alternando con rampas “progresivas”, sí, sí, del verbo progresar. Y una porra. Bueno, tampoco fue para tanto, lo cogí con mi filosofía habitual, la palabra era dosificar, la cual cogí prestada de un blog de un colega que ya hizo la ruta y me pareció idónea.
Tras subir varios collados: Menal, Peranera Y Fades, viene una recompensante bajada por el barranco de Ert y que pasa por las villas de Erta y de Sas, iniciando nuevamente subidita dura un tramo y luego a progresar, que se lleva bien aprovechando siempre los arroyos para el abastecimiento de liquido, y de paso, una paradita de “dosificación”. Con eso llegamos a un bello collado denominado es coll de Sas donde nos espera una enorme explanada verde donde volveremos a tener el momento bucólico por unos instantes, cuatro fotos, cuatro poses y a bajar una pista muy divertida sin mucha complicación por el Prat d´Or pasamos el coll de sant Pere y luego llegamos a Sentis don de seguimos bajando pero por pista semiasfaltada dejándola a unos cuatro kilómetros y alternando por via que discurre a la derecha del rio pasaremos por Mola d’Amunt y al poco tiempo llegamos a la localidad de Esglesies (km. 73,09), donde debemos parar, entre otras cosas para sellar en la posada de “Casa Batle”. Allí fue donde los “pros” hicieron parada, o sea que se pegaron todos esos kilómetros del tirón y sin rechistar, yo no los hubiera soportado, a ellos me refiero, no a los kilómetros, o a lo mejor ellos no me hubieran soportado a mi, nunca lo sabré.
Salimos del pueblo y giro a la izquierda hacia Buira, dejándola al poco tiempo girando a la izquierda bordeando una granja- aquí tuvimos dudas ya que en medio del camino había una cuerda- ( no os preocupéis, más que nada es para el ganado). Subida y más subida así como algo de bajada- más bien poca- hasta pasar por el coll de Pemir y llegamos al punto fatídico.
En este punto llegó la discordia, el gafe que me dejaron los maifren de recuerdo y la anécdota del día, y de la pedals, vamos. Llegamos a un punto donde nos hacen dejar la pista que va hacia la derecha y entramos en un prado con sendero poco definido dirigiéndonos hacia collado con tramos a pie, siempre subiendo resto buscando el paso en el collado y con las correspondientes marcas amarillas. Todo eso muy bien, y lo de “superamos un pequeño collado y algunas zonas rocosas. Tierra arcillosa y algunos matojos, etc. Etc. Pero todo va bien hasta que se caga y ¿ como se caga si todo está escrito?, pues como todas las cagadas, por no leer todo, por despistes, en fin por que la vida es así, veréis. Las indicaciones ponen “ km. 80: Coll d’Oli, Cartel y seguimos por sendero poco claro al principio, marcas amarillas”, vale todo eso muy bien y con un dibujito que marca el letrero la flecha hacia la derecha y un aspa en el camino izquierdo. Mira que Toni también llevaba el Road Book de los co…es, pero como dice Murphi, “si tienes que tomar a la derecha, hazlo y no te despistes con las vistas”, o algo así . Pues eso pasó, tomamos el camino de la izquierda y todo parecía ir de maravilla: tramo técnico, arroyo, - no aparece la ermita- pero luego llega el dilema. En curva encimentada tomaremos a la derecha. Aquí no me suena nada.
Toni estaba convencido desde el principio que nos habíamos equivocado y yo en ese mismo instante lo estuve, más si cabe, convencidísimo de la cagada, las culpas, a todos, unos por no seguir nuestras indicaciones y otros por no ver más allá de nuestro manillar donde estaba la solución,
Esta vez sacamos el plano entero y llegamos a la conclusión de que lo que habíamos hecho era bajar por una de las alternativas que tiene la pedals, concretamente la pista de color verde que te lleva de la localidad cercana a Esglesies hasta Guiró sin pasar por la primera, y claro, en el árbol está la indicación hacia el camino por el cual nosotros vinimos.
Tras las deliberaciones subimos cada uno a su ritmo que ha pesar de tener que subir 4 ò
Por suerte al llegar a la curva, no encimentada, vimos actividad en la granja o mejor en las casas que vimos y fuimos a pedir consejo. Un tractor quitando mierda, si mierda de vaca y de dentro de una nave llena de ella y nosotros allí cansados, sudorosos e intentando mitigar el hedor con la mano en la nariz. Rafa y Campa consultan con el granjero que literalmente les dijo” !!uyy¡¡¡ pues si vais por allí- refiriéndose al camino que pasa por su casas- no llegareis a Espui en dos días”.
Como decía una vez en la cima des Coll d’Oli, el sendero que hay a la izquierda- el cual no debes coger- es tan atractivo que te seduce y te lleva hacia él cual araña, A su vera un paisaje impresionante y ver que todos tiraron hacia ese lado, pues nada, unos cuantos kilometritos de regalo para la pedals.
Tras comprobar que el roadbook estaba en lo cierto y que el letrerito que yo no vi estaba en su sitio ( y mira que desde abajo lo veíamos) tomamos la senda adecuada y con el grado de técnica descrito por dicho librito llegamos a la ermita que no encontrábamos, pasamos el arroyo correcto y llegamos a la curva dichosa y encimentada, he de decir que tras pasar ese tramo se nos olvidó todo lo acontecido, pues la bajada fue super gratificante.
Tras el periplo por las tierras perdidas llegamos a la civilización empezando ésta en
Con esas llegamos a nuestro final de jornada, Espui y Sellamos en el hostal Monseny. Llegamos cansados sí, pero no tanto como el día anterior, o al menos yo. Ya eran pasadas las 16 horas y tras comentar en casa Sastre nuestras desdichas nos alimentan con unos buenos “pa amb tomàquet”, con jamón serrano, que a buen seguro era el que mejor que hasta la fecha había comido. También nos tranquilizó el hecho de que nos dijeran que no éramos los únicos que nos habíamos equivocado en esa etapa, supongo que era para quedar bien, quien sabe. Dimos buena cuenta de la comida-merienda-casi cena, es más, pedimos ración doble con cerveza que nos sentó de maravilla antes de adecentarnos un poco para cenar y, finalmente, preparar la última de nuestras etapas, que sin duda, fue apoteósica. Pero eso ya os lo contaré en mi última crónica de
NOCTURNA S'ESCAPADA
PEDALS DE FOC - - - 2ª ETAPA
O4 DE JUNIO DE 2010: VIELHA-CASTELLARS
De nuevo nervios en la mañana pues parece como si hoy fuera el primer día, pues no , nosotros ya sabemos que es la pedals. Entre cremitas para bebes, protectores solares y voltaren me dispongo a iniciar la segunda etapa – 1ª oficial- que sale desde la boca del tunel de Vielha y para lo cual los de la organización nos dan un bono para que uno de los taxis- que ya vereis que estan bien preparados- nos acerquen hasta ese punto que no es otro que el parking del refugio de Conangles. No estamos solos, hay toda una legión de beteteros, evidentemente son con los que coincidimos en el hotel. Entamblamos algo de convesación la cual terminó aceleradamente en el momento en que no daban una buena opinión sobre la burra de Rafa, la Escalpel con su "leifthi" no era muy “maca” para alguno de los “pros” de Vic todos pertechados con maillots alusivos a todo tipo de eventos competitivos tales como la Titan desert u otras ciclogloberadas varias de poca entidad, !!! Buagggg ¡¡¡.
Como digo iniciamos siempre por la orilla izquierda del rio que va super caudaloso y bravo. Ya en la primera referencia los colegas se van por la tangente haciendo caso omiso de mis indicaciones. Con un silbido basta para devolver las reses al redil y tomar la senda correcta que va rio abajo.
Al poco tiempo ya nos divertimos con una buena bajada y unas buenas vistas, encantos que nos sirven para iniciar nuestra segunda etapa fotografica, destacando el salto de agua en donde raro es el que no salga en una foto con éste detrás.
Seguimos con los subes y bajas varios y llegamos a la primera equivocación donde nos desviamos bastante de la ruta que poco despues retomamos tras unos 5 kilometros de error. Hay que decir que en casi todo el recorrido si no hay referencias visuales o letreros existen unos hitos de color amarillo que dan un buen servicio para evitar despistes como el relatado, a parte de que basta con seguir el curso del rio que siempre lo tienes cerca.
Discurrimos casi siempre por pista exeptuando un tramo algo confuso por la carretera N230 donde los que van a tope no son los coches, sino los camiones. Por tanto, amigos mucho cuidado. Al poco tiempo y tras pasar por las siguientes poblaciones: Forcat, Vinyal y Ginast llegaremos a Vilaller, donde nos paramos en el primer control de la ruta, en el bar Txambonet, donde ponemos sello y correspondiente cervecita, que la jornada volvia a ser calurosa de verdad. Allí nos cogen los “pros” cosa que encontramops rara, pues con nuestra perdida pensamos que ya nos habrian rebasado. Ese detalle nos alegró algo el día. No tienen tiempo ni de tomar una caña, Sergio les recuerda que el Stress es malo para la salud. Pero ellos solo piensan en los más de cincuenta kilómetros que les quedan ya que hacen la ruta en tres etapas y no paran hasta la localidad de Esglesies. Nos despedimos pues ya no los volveriamos a ver deseandoles suerte cosa que no necesitarian pues estaban más que sobrados.
Tras las cañitas proseguimos y nuevo error que al relator le costo el primer percance, vereis. Buscamos la ruta en subida y pasamos de largo la pista correcta, cogimos el GR siempre a pie cosa que no coincidia con lo marcado por el libro. Poco despues descubrí que la pista que antes comentaba, aun que tuviese una señal de privado era la que teniamos que coger pues lo privado estaba unos metros más adelante. Pues bien, cuando nos dimos cuenta de ello Rafa, -sergio, y campa ya estaban tan adelantados que siguieron las indicaciones de un nativo de por alli que cuidaba de su huerto mientras Toni, Guillem y yo volvimos a tras no sin antes pegar un hostión al querer esquivar un pedrusco con tan mala suerte que mi mano derecha rozó con una rama del lateral pues el paso era muy estrecho. Me llevo un buen corte en el dedo y algo de mosqueo por las dos equivocaciones en menos de 20 kilometros.
Cogemos la pista descrita iniciando una subida que iba a durar un buen rato no sin antes intentar contactar con el otro grupo que nos comentan que el sendero que ellos siguen da a la pista nuestra cosa que nos tranquiliza.
Tras más de 4 kms. llegamos al Coll Serreres tomando el camino de la izquierda dejando la pista. El terreno cambia radicalmente a un color rojizo y arzilloso. Esta parte es muy divertida al igual que peligrosa dicuriendo siempre por sendero cresteando y con el vacio a nuestra derecha. Mucha anedralina, mucha diversión, y de momento ningún contratiempo, a parte del ya citado en que yo era el protagonista, pero que no sería el único.
La cosa durara unos 5 kilometros siguiendo el GR y las indicaciones de la ruta Ribagorça Románica, aconsejándote siempre precaución ante los descensos y las escaleras. Con esas llegamos a la población de Coll donde tocará comer. En Casa Peiro nos espera un muy recomendable menú, nuevamente regado con buen vino, esta vez sí con denominación y la buena atención de la posadera extrañada por nuestra parada, pues según comenta este año era el primero que les incluian en la ruta. Contenta ella por lo cobrado-pues no creo que hiciera mucha más caja ese día- y contentos nosotros por lo consumido, pues creo dificil poder disfrutar de un fabuloso “Confit d’Anec” en medio de la nada y que solo te cobren poco más de 20 Euros, a parte de la ensalada y un postre de carta de cuatro tenedores. Busca eso en Mallorca, seguro que no lo hallaras.
Proseguiremos y por mi mente pasan las muecas de la posadera cuando nos preguntó hacia donde ibamos. Indudablemente se refería a las empinadas cuestas que encontraremos. Los primeros tramos se hacen con alegria, alternando senderos y caminos del GR pero al poco tiempo ya toca la odiada subida hacia las localidades de Sarais,Iran, Irgo. Que paradojas, Iran, ¿no es ese pais lejano y conflictivo que todos conoceis?. Iran, ese pequeño pueblo donde la tranquilidad te recibe en forma de can tumbado a la sombra que hasta le cuesta el ladrar. En casa Joanot toca sellar y tomar algo. Campa me mira bien y me recomienda que no entre. Se me olvidaba deciros que en los senderos anteriores a la subida tuve el segundo percance, tambien sin consecuencias pero si con una buena dosis de risas de los testigos. Bajaba yo todo emocionado por un sendero de tierra negra pero con el aliciente de que se mezclaba con el agua que baja de las montañas y en uno de esos baches que no ves me la di saliendo por orejas-que es como se dice ahora- y tener un dulce aterrizaje sobre el lecho fangoso del citado caminillo. Todos se paran y mientras veian que no tenia nada y que mi cara esbozaba una sonrisa, los tios preparaban sus camaras dispuestos ha dejar constancia grafica de la peripecia de l’amo Andreu. Tras intentar limpiarme un poco y no conseguirlo proseguí el camino sin temor a una nueva caida, salvando los restantes obstaculos con gran coraje y firmeza.
Como decia, Campa no me dejó entrar en Casa Joanot, pues entre lo sucio que iba y lo raro que estaba con el bronceado a medias de mis brazos que parecian banderas, pensó que mejor me quedase fuera. Por suerte si me dieron un aquarius y sellaron por mi mientras yo me aseaba un poco en la fuente existente al pie de la posada. Despues de eso, cuatro fotos y dos pedos, si, si dos o tres pedos que alteraron la paz de aquel bello lugar por unos minutos.Como cito, proseguimos y a partir de ahora venia una buena subidita hasta es Coll de Sant Salvador que no tiene ningun parecido con el Sant Salvador que nosotros conocemos. Alli foto bucolica de la tropa tumbada sobre prado verde, pero que se tiene que ir con sumo cuidado no sea cosa que te claves algun que otro pincho perdido por los matorrales y que el ganado traslada a traves de su pelaje.
Aquí se inicia una muy agradable bajada por pista muy parecida a las que hay por Mallorca, con la diferencia que aquí no las asfaltan enseguida que reciben subvención. Aquí se integran completamente dentro del paraje formando parte importante de él.
Bueno ya estamos cerca de nuestro final, llevamos unos 50 kilometros, pero amigos, la cosa no ha terminado. Ahora es asfalto, odiado asfalto y para arriba, dos tristes kilometros para llegar al reposo del guerrero. Pues esos dos kilometros me dejaron KO. El librito no miente, por eso os dicen que es mejor que un GPS, a parte de marcarte, los kilometros, la altitud y la tendencia de la ruta, refiriendose a si es en descenso o en ascenso, tambien se preocupan en darte cierta información que no siempre recibes con agrado. En el kilometro 50,80, por ejemplo, estas a 1050 mts. De altitud y te dispones ha hacer esos dos últimos kilometros hasta subir a los 1223 mts. Pues nada, que te pone: “Dejamos pista a Ericastell. Inicio Rampas duras”. Rampas duras, asfalto fundido, calor bochornoso y poco agua. Como viene siendo habitual hago la mayoria de subidas totalmente solo, pues dosifico tanto, o eso digo yo para disimular, que el resto de peña ya me lleva un montón de ventaja y al tiempo que subo como puedo incluso, a veces, empujando la bici como si estuviera empujando en semana santa el paso del “crist de la Sang” en solitario y con el freno de mano puesto, mirando el suelo y viendo como las huellas de las ruedas de mis compis quedan marcadas en los pegotes de alquitran de la carretera.
Esta parte, como comenté, me dejo muy mal, llegando y viendo las caras de los compañeros al ver la mia y lo interpreté como un mal signo. Me veian fatal y me hacia presagiar un mal final.
Lejos de eso, llegar a la Abadia de Castellars, ducharnos, sellar y prepararnos para la cena me hizo coger corage y disponer a preparar la tercera etapa, que a la postre sería la más corta, con más optimismo.
En la Abadia nos esperaba Mercedes, si no recuerdo mal, que nos atendió de maravilla y que tras los tramites:acoplarnos en las habitaciones,ducha, guardar bicis, cervecitas, llamadas, fotos y demás obligaciones, nos preparó una cena fabulosa, vereis. Me llamó mucho la atención que en ese lugar, en medio de las montañas, que para llegar teneis que mirar cuarenta veces el mapa y encima os equivocais y que es mejor venir en todo terreno. La señora Mercedes, sola ella, no solo nos atendió a nosotros, sinó tambien a cuatro comensales más. Pues bien, a la hora de la cena, el menú (incluido en el paquete), era consistente en una carta de más de seis opciones por cada plato, con su postre casero, con su vino- ese sin marca que va en botellas de anis- y una picada de queso para untar, choricitos, etc. etc. En fin que nos pusimos las botas y yo sin dar credito a lo que esa señora era capaz de hacer en solitario. Para citar unos ejemplos, yo pedí de primero canalones de bolets y de segundo Guatlles (codornices) y Guillem: Coa de Bou (cola de Buey), ala, buscad en Mallorca ese menú y os diran que como estamos tan aislados la cosa se encarece, que si es turistico, etc., rollo patatero…

